martes, 2 de julio de 2013

Jacobo Aprende ALEMAN

Pep Guardiola se propuso hablar en alemán en su presentación como entrenador del Bayern y lo consiguió con nota. No se lo pidieron desde el club sino que fue él mismo el que se impuso el reto en noviembre. Pep partía de cero, no tenía ningún conocimiento y sólo faltaban siete meses para estar en Munich. Sin embargo, nadie de los que le conocen bien tuvo dudas de que se saldría con la suya. Así fue.

El alemán no es lengua románica y tiene declinaciones, a diferencia del catalán, castellano, italiano o inglés. Esa predisposición para los idiomas ayudó a Guardiola. "Hablar varias lenguas abre el cerebro para aprender una nueva", explica a La Vanguardia Marc Borneis, jefe de estudios del Institut Goethe de Barcelona. 

Pero el entrenador del Bayern, en su año sabático, puso mucho de su parte. El método Guardiola siempre obsesivo y meticuloso. "Estudiaba como un loco", confiesa su hermano, Pere. Por todo su apartamento en la gran manzana había libros en alemán. Y además, desde el principio, contrató a una profesora particular durante cuatro horas al día que había trabajado en el Goethe-Institut de Nueva York, para dedicarse de forma intensiva. Eso sí, antes la mujer tuvo que firmar un pacto de confidencialidad y tiene prohibido hablar con la prensa. Los frutos no tardaron. En abril ya se escribía con Rummenigge.

Ella no le acompañará en la aventura porque es hincha del Borussia Dortmund. "Casi no me deja venir", bromeó Pep, que no se refirió al gran rival por su nombre sino como "BVB", el apodo popular, en otro guiño a la cultura germánica.

De hecho, el técnico de Santpedor no sólo ha querido sumergirse en el léxico futbolístico. En la cabeza de Guardiola todo se relacionaba con el alemán. Incluso lo más cotidiano. En Semana Santa pasó unos días en Catalunya y trabajó con un profesor diferente. Ambos pasearon por Barcelona conversando con la ciudad como único tema para ganar vocabulario. En las comidas, todos los platos eran traducidos nada más llegar a la mesa.

Han sido 400 horas de trabajo para impresionar a su nuevo público desde el primer día. Incluso en el vuelo que le llevó a Munich el domingo por la tarde, Pep dio un último repaso al discurso que quería remarcar en su puesta de largo en el Bayern. "No podemos saber su nivel escrito pero hay que ponerle un notable alto, casi sobresaliente", puntúa Borneis. "Utilizó frases subordinadas, conectores, y le dio su toque personal a la entonación", valora el profesor. "Le faltan otras 400 horas para que se sienta totalmente cómodo", aconseja.

Pero lo más difícil ya ha pasado. Sin ir más lejos, el navarro Javi Martínez lleva un año jugando en el Allianz Arena y aún no se atreve a expresarse en alemán delante de la prensa. Algo similar ocurría con el exmadridista Raúl. Pese a que militó dos cursos en el Schalke 04, chapurreaba el idioma pero evitaba hacerlo en público.

Pep no ha sido el único de la familia que ha dedicado bastante tiempo en empaparse. Su esposa, Cristina, y la hija mayor de ambos, Maria, decidieron no utilizar los cascos de traducción durante el acto de presentación. Algo que contrasta con Manel Estiarte, la mano derecha de Pep, que de momento piensa exprimir al máximo su conocimiento en inglés. En cambio, Domènec Torrent, que será el segundo entrenador de Guardiola, sí que ha empezado a hacer sus pinitos con el alemán. Lógico, ya que él debe repartir las instrucciones en las jugadas de estrategia, tanto en defensa como en ataque.

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