miércoles, 24 de octubre de 2012

Borussia Dortmund-Real Madrid

Borussia Dortmund-Real Madrid. Todo surgió durante la final de la Champions League de 2005. Sentado en el sofá de su apartamento, en Berlín, Christian Güttler alucinó con la remontada del Liverpool de Rafa Benítez ante el Milan. El duelo inspiró su máquina. Sobre una hoja de papel empezó a dibujar el boceto de un artilugio de entrenamiento, un mecanismo ideado para mejorar los controles, los pases, la concentración y la capacidad de reacción de los futbolistas.

Años después, cuando Güttler culminó su obra, convenció al Borussia Dortmund, rival del Real Madrid este miércoles en una nueva jornada europea, para que la utilizara con sus jugadores. Para el técnico del BVB, Jurgen Klopp, es la posibilidad de dar un salto adelante en la preparación de su equipo, aunque aun no está 100% operativa. "Esta es una herramienta de entrenamiento perfecto, el mejor equipo que he visto nunca", afirmó el entrenador el día que presentaron el Footbonaut en sociedad.

La instalación no es solo para el primer equipo, si no que también lo van a usar los chicos de la cantera. Prueba de ello es que, el elegido para hacer una demostración fue el centrocampista Mustafá Amini, un australiano de 19 años a caballo entre la plantilla profesional y el filial. "Es como si tuvieras diez jugadores situados alrededor, todos destinados a pasarte el balón, explicó el joven talento.

El Footbonaut es un cubo de 371 metros cuadrados ubicado en el centro de entrenamiento de Dortmund-Brackel, en el noroeste de la metrópolis del Ruhr. Su interior es parecido a una pista de fútbol sala y en las cuatro paredes se reparten 72 rectángulos (18 en cada una de ellas) con barreras de luz en sus perímetros. En el centro, dibujado en el suelo, un círculo que el futbolista nunca puede abandonar.

Cuando comienza el ejercicio, la máquina emite sonidos que recuerdan a la simulación de una nave espacial. Tras un pitido, una pelota sale de una de las paredes. El jugador debe hacer el control y luego buscar con la mirada qué rectángulo se ilumina en verde para enviar el esférico hacia allí antes de que la luz pase a ser naranja.

Con solo cinco minutos de entrenamiento, el sudor en la frente del pelirrojo Amini es evidente. La idea es realizar ciclos de 20 minutos repartidos en tres o cuatro tandas durante las cuales se procesan hasta 200 balones. "La idea es conseguir jugar rápido y preciso. Con una alta tasa de repetición se pasa a hacer las cosas inconscientemente", explica el inventor.

El artilugio no es nada barato -cuesta alrededor de un millón de euros- pero Jurgen Klopp considera que la inversión "es perfecta". Hasta 1.500 sensores proporcionan una variedad infinita de posibilidades de recepción y pase. Se puede practicar la cesión rasa, a media altura, alta e incluso con la cabeza. Los resultados del ejercicio se pueden consultar inmediatamente con un i-Pad donde se analizan gráficos con tasa de acierto, velocidad y ritmo cardíaco.

La apuesta por el balón parece ser la clave del éxito del Borussia Dortmund, un equipo que ha vuelto a la élite en Alemania tras años de problemas económicos, sobre todo desde que se alzó con la Champions League en 1997 derrotando a la Juventus (3-1). En las dos últimas temporadas, con Jurgen Klopp al frente, el BVB ha ganado dos Bundesligas y una Copa.

La nueva era gloriosa del conjunto de la cuenca del Ruhr se ha basado en un grupo de jugadores jóvenes recolectados de multitud de clubes, la mayoría de ellos germanos, que han crecido en el Signal Iduna Park. Los centrales Subotic y Hummels, los laterales Schmelzer y Piszczek, los medios Sven Bender, Gundogan, Perisic, Groskreutz o Gotze, el delantero Lewandowski o el recién llegado Marco Reus son futbolistas de talento que han permitido a Klopp apostar por un fútbol ofensivo, de toque y rapidez, juego por bandas y muchos efectivos llegando al remate.

Esta campaña, sin embargo, sus resultados son irregulares. En La Liga ocupa el cuarto lugar y solo ha sumado 12 puntos de 24 posibles. El Bayern de Múnich lidera el torneo con pleno de victorias. Su juego no ha empeorado, a tenor de la exhibición que dio en casa del Manchester City en la Champions, pero le cuesta amarrar los partidos. Quizás le está pasando factura el hecho de querer dar lo mejor de sí en la competición nacional y europea.

En la Champions las cosas le están saliendo mejor. Es segundo de su grupo con cuatro puntos, a dos del Real Madrid. Por tanto, los próximos dos duelos entre blancos y amarillos y negros van a ser determinantes en la lucha por el primer puesto del grupo.

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